Con retórica, hablan las palabras, desde la lengua hasta el alma
En un cause que calma, una antigua batalla, la domina y arma.
Tranquilizando la perdida de sus camaradas, que alimentaron
Esa batalla, generando una calma, barata y sin abonanza.
Se retiran con calma, sabiendo que en su campo de cruzadas
Perdió hasta su alma, invitando a las devociones, para
Aliviar su cruel y desgarrada arrogancia, de especial brote
Que culminaba un suplico de mentira y fallada crianza.
El soldado va a casa, sin medallas ni recuerdos de palmas
En su espalda, de haber intentado retener su calma.
Sin casco, ni armadura, ni caballo que no acuda
A buscar su nueva casa, donde dormir para recuperar
Una arriesgada añoranza, que a perdido en una sola cabalgada
No hay esperanza, de lograr triunfo como león de caza.
Eso a pertenecido a siglos de crianza
El hombre es frágil a su batalla, no hay alabanzas.
Quizás hay mas que una batalla, pero la que se pierde es la que mata
Acobarda y desgarra, un batallón con solo una palabra.
No existen los héroes de la acreciente causa… a perdido su afán
De reponer sus cargas… luchar a muerte, a perdido a sus camaradas
No hay quien pueda hacer de campaña, o acompañe a una cruzada…
Un guerrero de la batalla atrasada, con alardes de añoranzas
Nunca juro en vano, cruzo su largo prado, en búsqueda de medallas
No hay sutil cognitivo, que amarre una batalla
Para fingirla a vida y carisma. No hay tal batalla
La que se pierde es la que mata.
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